Cuando pensamos en sacar partido a nuestro dinero, una de las vías es recurrir a la inversión en bolsa. Desde productos más clásicos, como acciones y bonos, a la inversión en fondos de inversión, pasando por productos financieros más complejos, como ETFs, futuros, opciones o CFDs, los mercados de valores ofrecen infinitas posibilidades de inversión. En este artículo te explicamos cómo hacerlo.

¿Qué significa invertir en bolsa?

Básicamente, invertir en bolsa significa destinar un capital a la compra de acciones de una empresa, con la intención de obtener una rentabilidad por ellas. Esta rentabilidad puede conseguirse a través del reparto de dividendos (cuando la empresa tiene beneficios y los reparte entre sus accionistas) o aguardando a que el precio de las acciones suba y puedan venderse a un precio mayor al de compra.

No obstante, las acciones no son el único activo en el que puedes invertir tu dinero. Existe una gran variedad de activos financieros disponibles para invertir, adecuados para distintos perfiles y estrategias.

Antes de invertir en bolsa

En cualquier caso, ya optes por comenzar tu proceso inversor comprando acciones u otros productos, has de tener claro que invertir es un proceso que conlleva riesgo e incertidumbre. Por tanto, no es una decisión que deba tomarse sin reflexionar ni guiados por impulsos. Cuanta más planificación y mayor conocimiento sobre el procedimiento inversor, más seguro y estable será el resultado.

¿Cuál es tu situación financiera?

Por ello, la inversión en bolsa debería enmarcarse en una estrategia de planificación financiera que tenga en cuenta otros aspectos de tu economía doméstica, como el control de ingresos y gastos, la reducción del endeudamiento o la dotación de un fondo de emergencia para imprevistos. Esta planificación debe contestar a la pregunta “¿cuál es el objetivo que quiero conseguir con mis ahorros?” y a partir de ahí, podrás comenzar a elaborar un plan de inversión personalizado.

¿Cuál es tu perfil como inversor?

Otro de los aspectos que debes tener claro antes de invertir es tu perfil inversor. Es decir, qué riesgo estás dispuesto a asumir en tus inversiones. El riesgo es un concepto vinculado al rendimiento: a mayor riesgo, mayor rentabilidad; por el contrario, productos con menos riesgo ofrecerán rendimientos inferiores. No todo el mundo es capaz de asumir el mismo nivel de riesgo; echa un vistazo a nuestro artículo sobre el perfil inversor para averiguar cuál es el tuyo.

¿Qué cantidad quieres invertir?

Cuánto dinero invertir en bolsa es otra de las preguntas que tendrás que responder al principio. Si eres novato, lo mejor es comenzar con una cantidad pequeña de dinero, y aumentar poco a poco tu inversión a medida que vayas ganando experiencia.

En cualquier caso, es importante marcarse un presupuesto claro y realista, asegurándote que tus gastos habituales están cubiertos y dispones, además, de un pequeño capital para atender emergencias e imprevistos.

Elige intermediario y abre tu primera cuenta de valores

Las transacciones en bolsa deben realizarse a través de intermediarios bursátiles autorizados por los organismos de supervisión (en España, la CNMV). Estos intermediarios canalizarán las órdenes de compra y venta de acciones y otros activos de sus clientes a los mercados. Son los denominados brokers o sociedades y agencias de valores y bolsa.

Para gestionar tus órdenes como cliente, deberás abrir una cuenta de valores con el intermediario; será en ella donde deposites los valores que vayas adquiriendo y que van conformando tu cartera de inversiones.

Decide los valores o acciones que quieres comprar

Miles de empresas cotizan en bolsa en mercados de todo el mundo, que, a su vez, están interconectados; por tanto, las opciones para invertir son amplísimas. Dentro de tu plan inversor habrás de decidir qué valores comprar y qué cantidad. Teniendo en cuenta tus objetivos, tus conocimientos, el horizonte temporal de la inversión y tu perfil de riesgo, te decantarás por unos u otros (más renta fija, más renta variable; sólo acciones o también otros productos más complejos). En este proceso pueden asesorarte gestores discrecionales de cartera o roboadvisors.

Construye una cartera diversificada

Una de las fórmulas para combatir el riesgo asociado a toda inversión es diversificar. Una cartera de valores diversificada es aquella que está compuesta por activos de distinto tipo y comportamiento. De esta forma, lo que se busca es que, aun cuando unos activos pueden estar perdiendo valor en un determinado momento, lo más probable es que otros estén subiendo de precio, y a la larga, el mal rendimiento de unos se compense con la buena evolución de otros.

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