Invertir en bolsa puede parecer, en principio, un terreno exclusivo de expertos financieros. Sin embargo, conociendo un poco cómo funcionan los mercados y siguiendo una serie de consejos básicos, cualquiera con un mínimo capital puede empezar a invertir en bolsa.

¿Qué es la bolsa y cómo funciona?

La bolsa es un mercado en el que se compran y venden valores negociables, como acciones, divisas, bonos y otros productos más complejos. El mercado de valores se basa en la ley de la oferta y la demanda: si una acción es muy solicitada, su precio sube; si todo el mundo quiere vender las acciones de una compañía y hay pocos compradores interesados, el precio de la acción cae. A través de la bolsa, las compañías obtienen financiación y, por su parte, los inversores pueden hacerse accionistas de una empresa.

Antes de invertir.

Para empezar, debes tener en cuenta que invertir no es lo mismo que ahorrar: invertir implica asumir un cierto riesgo con la esperanza de que tu dinero produzca una rentabilidad. Es por ello que el primer consejo básico para comenzar a invertir en bolsa es descubrir cuál es tu perfil inversor. Para averiguarlo, debes:

  • Fijar tus objetivos financieros. Invertir en bolsa no consiste en comprar acciones sin más, sino que lo primero es determinar cuál es el objetivo de tu inversión. ¿Quieres conseguir unos ingresos extra de manera regular? ¿Comprarte una casa o un coche? ¿Pagar los estudios de tus hijos? ¿Asegurarte la jubilación? Los objetivos financieros no son iguales para todo el mundo y variarán según la etapa de la vida en la que te encuentres. Así que toca concretar estos objetivos y fijar un plazo de tiempo realista para lograrlos.
  • Conocer tu disponibilidad financiera. ¿Con qué ingresos cuentas? ¿De qué ahorros dispones? ¿Qué parte de ellos puedes destinar a una inversión sin poner en juego tu estabilidad económica? Para ello, simplemente tienes que calcular qué parte de tus ingresos necesitas para afrontar los gastos del día a día y reservar un porcentaje para imprevistos; lo que te sobre podrás dedicarlo a inversión. Y si tienes deudas previas que te generen altos intereses, lo primero es deshacerse de ellas antes de empezar a invertir.
  • Determinar tu tolerancia al riesgo. ¿Eres conservador o arriesgado con el dinero? Para saberlo, debes de tener en cuenta dos perspectivas: una objetiva, que tiene que ver con tu capacidad financiera para asumir las pérdidas derivadas de una inversión, y otra psicológica, que es ver cómo te afectaría personalmente tener que asumir esas pérdidas.

Elegir un intermediario de confianza

Definidos todos estos aspectos (objetivos, capital disponible, perfil de riesgo), es hora de buscar un intermediario que será quien se encargue de invertir en bolsa por ti, con previa autorización de tu parte. Debe estar autorizado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores para ofrecer servicios de inversión. Para asegurarnos de que así sea, puedes consultar los registros públicos de la CNMV, en donde también es posible conocer si la empresa en cuestión ha sido objeto de alguna advertencia por parte de los supervisores.

Para dar curso a las órdenes de inversión en Bolsa por parte del cliente, el intermediario presta los servicios de inversión de recepción, transmisión y, en su caso, ejecución de órdenes. La prestación del servicio de asesoramiento en materia de inversiones puede tener lugar o no (operación asesorada/no asesorada). Para ello, es obligatorio evaluar la idoneidad del cliente (mediante un test de idoneidad o por otro medio).

  • Tus conocimientos y experiencia respecto a los tipos de servicios, operaciones e instrumentos financieros que existen, cuál es tu nivel formativo y a qué te dedicas.
  • Tu situación financiera: cuáles son tus ingresos, de qué activos dispones, a qué compromisos económicos periódicos tienes que hacer frente…
  • Tus objetivos de inversión: cuál es el horizonte temporal previsto para tu inversión, con qué finalidad la realizas y cuál es el riesgo y la pérdida máxima que puedes afrontar.

Con toda esta información, el intermediario podrá recomendarte el producto de inversión más adecuado para ti.

¿En qué invertir?

Puede ser que tengas claro en qué producto quieres invertir tu dinero, por ejemplo, en acciones de una compañía que reparta dividendos periódicamente. Si se trata de un producto no complejo, esto es, aquel que un inversor medio puede entender, el intermediario puede limitarse a ejecutar la orden de compra, sin estar obligado a comprobar si el producto es adecuado para ti.

Si eres novato en bolsa, debes pedir siempre a tu intermediario la información por escrito, para poder analizar con detalle las características del producto ofertado antes de contratarlo y ver, de esta manera, si se adapta a lo que quieres. Es aconsejable invertir solo en aquellos productos que sean adecuados al nivel de riesgo que estamos dispuestos a asumir (a mayor complejidad, mayor riesgo).

Vigilar y diversificar

Una vez invertido tu dinero en bolsa, debes vigilar la evolución de la inversión, ver cómo se está comportando la empresa de la que has comprado acciones, si se está manteniendo la rentabilidad que se había previsto, si han aumentado los riesgos o, incluso, si se están cobrando las comisiones acordadas. Además, debes mantenerte informado a través de medios especializados, las webs de las compañías, o la sección de  hechos relevantes de la CNMV.

Un consejo básico, válido para todos aquellos que invierten en bolsa, es diversificar la cartera y mantener inversiones con diferente horizonte temporal.

En conclusión, lo que debes saber a la hora de empezar a invertir en bolsa es que no vas a jugar al azar. Las decisiones que tomes han de ser meditadas, no guiadas por modas o por impulsos, y recordando siempre que no existe rentabilidad sin riesgo.

La presente información se difunde exclusivamente a efectos informativos y su contenido no deberá ser considerado como recomendación de inversión ni asesoramiento de ninguna clase.

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