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Invertir en materias primas en 2026: contexto económico y opciones de inversión

9 de febrero de 2026

Las materias primas suelen aparecer en las conversaciones sobre inversión cuando el contexto económico se vuelve más complejo. Subidas de precios, tensiones geopolíticas o cambios tecnológicos hacen que muchos inversores vuelvan la mirada hacia estos activos, no tanto como una apuesta puntual, sino como una pieza más del conjunto.

Hablar de invertir en materias primas en 2026 no va de adivinar precios ni de anticipar movimientos a corto plazo. Tiene más que ver con entender su papel dentro de la economía, qué fuerzas están influyendo en su demanda y de qué forma pueden encajar dentro de una estrategia diversificada.

En este artículo repasamos el contexto actual de las materias primas, el papel de algunos metales clave y las principales formas de acceder a este mercado desde un enfoque informativo y equilibrado.

El papel de las materias primas en el contexto económico actual

Las materias primas están por todas partes, aunque rara vez pensemos en ellas. Suelen pasar desapercibidas hasta que algo falla o escasea, y entonces vuelven al centro de la conversación.

En los últimos años ha ocurrido justo eso. Han coincidido varios cambios a la vez: más electrificación (que supone sustituir procesos que antes funcionaban con combustibles fósiles por otros que ahora funcionan con electricidad), más inversión en infraestructuras, más presión sobre determinados recursos. A eso se han sumado los problemas en las cadenas de suministro, que han dejado claro que acceder a ciertos materiales no siempre es tan sencillo como parecía.

Desde el punto de vista de la inversión, las materias primas no se mueven como otros activos. A veces suben cuando las acciones caen, otras no. No siguen un patrón tan reconocible, y precisamente por eso algunos inversores las utilizan para no depender siempre de lo mismo.

Mirarlas desde esta perspectiva ayuda a entenderlas mejor. No como una apuesta puntual ni como un refugio permanente, sino como una forma de leer qué está pasando en la economía real, qué sectores están empujando y qué recursos empiezan a ser más difíciles de sustituir.

Evolución reciente del mercado de materias primas

En los últimos años, hablar de materias primas ha sido casi como hablar de un mercado distinto cada pocos meses. Ha habido subidas fuertes, correcciones rápidas y etapas bastante movidas, pero no todo ha ido en la misma dirección ni al mismo ritmo. Mientras algunas materias primas acaparaban titulares, otras apenas se movían.

Detrás de esos cambios no hay una sola causa. Han pesado cosas muy distintas: problemas en el suministro, cambios en la demanda global, conflictos internacionales o decisiones económicas que han alterado precios y flujos comerciales. En ese contexto, no todas las materias primas han reaccionado igual. Algunas han tenido movimientos bruscos; otras han seguido trayectorias mucho más discretas.

También se ha notado que no es lo mismo hablar de unos materiales que de otros. Los metales industriales han ido muy de la mano del ciclo económico y de la inversión en infraestructuras. Las materias primas energéticas han estado más expuestas a tensiones en la oferta y a factores geopolíticos. Y los metales preciosos, como el oro, han respondido más a cuestiones financieras y a la percepción de riesgo que a un consumo directo.

El mercado de materias primas no funciona como un todo homogéneo. Cada material tiene su propia lógica y sus propios detonantes, y entender eso es más útil que quedarse solo con la foto general o con el titular del momento.

Digitalización, IA y centros de datos: impulso a la demanda de metales industriales

Cuando se habla de digitalización o de inteligencia artificial, a menudo se piensa solo en software. Pero todo eso necesita una base física muy clara: servidores, centros de datos, redes eléctricas y kilómetros de cable.

Cada nuevo centro de datos implica grandes instalaciones que consumen mucha energía y requieren materiales concretos para funcionar de forma continua. Cobre, aluminio o acero aparecen una y otra vez en estas infraestructuras, tanto en su construcción como en su ampliación.

La inversión en IA intensifica este efecto. Cuanta más capacidad de cálculo se necesita, mayor es la exigencia sobre el hardware y sobre las redes que lo sostienen. No es un impulso puntual, sino un proceso que avanza a medida que la tecnología se integra en más sectores.

Por eso, detrás del crecimiento digital hay una demanda real y tangible de metales industriales. No es solo innovación tecnológica, es también infraestructura, y esa infraestructura se construye con materias primas.

Cobre y plata como materias primas estratégicas

Hay materias primas que acompañan a la economía desde siempre, pero cuyo papel cambia con el tiempo. El cobre y la plata son un buen ejemplo. No son nuevos, ni responden a una moda puntual, pero en el contexto actual han ganado un peso distinto por cómo y para qué se utilizan.

El cobre es, sobre todo, un metal ligado a la electricidad. Está en cables, motores, redes, instalaciones industriales y en buena parte de las infraestructuras que permiten que la energía y los datos se muevan. Cuanta más electrificación, más redes y más tecnología, mayor es su presencia. No suele llamar la atención, pero sin cobre muchas de esas transformaciones simplemente no serían viables.

Sin embargo, la plata, que tradicionalmente se ha asociado al ámbito de los metales preciosos, tiene un componente industrial muy relevante, ya que se utiliza en electrónica, en aplicaciones tecnológicas y en procesos donde se necesita una alta conductividad. Además, combina ese uso industrial con un papel más financiero, lo que hace que su comportamiento sea distinto al de otros metales.

Lo interesante de ambos es que no dependen de un único sector. Están presentes en energía, tecnología, industria y, en el caso de la plata, también en el ámbito de la inversión. Esa combinación hace que se consideren materias primas estratégicas.

Mirarlos desde esta perspectiva ayuda a entender por qué aparecen de forma recurrente cuando se habla de transición energética, digitalización o cambios estructurales en la economía, más allá de movimientos de precio a corto plazo.

El papel del oro en la diversificación de carteras

El oro suele aparecer en las carteras no tanto por su potencial de crecimiento, sino por el papel que juega cuando el contexto se vuelve incierto. Históricamente se ha utilizado como elemento de equilibrio, ya que su comportamiento no siempre va de la mano del de otros activos financieros.

En momentos de volatilidad, inflación o tensiones económicas, algunos inversores recurren al oro como una forma de reducir la dependencia de un solo tipo de activo. No es una garantía ni una protección absoluta, pero sí una pieza que, bien dimensionada, puede ayudar a suavizar movimientos en el conjunto de la cartera.

Cómo invertir en materias primas

 Invertir en materias primas no implica necesariamente comprar el activo físico. Existen distintas formas de acceder a este mercado, cada una con sus características y niveles de complejidad. Lo habitual es hacerlo a través de instrumentos financieros que replican su evolución y facilitan la gestión.

Inversión en materias primas a través de ETPs

Los ETPs (Exchange Traded Products, o productos cotizados en bolsa) son uno de los vehículos más utilizados para invertir en materias primas. Se trata de productos financieros que replican la evolución de una materia prima concreta o de un conjunto de ellas y que se compran y venden en bolsa, igual que una acción.

Su principal ventaja es la simplicidad. Permiten seguir el comportamiento del activo sin necesidad de comprarlo físicamente ni preocuparse por cuestiones como el almacenamiento o la logística. Todo se gestiona a través del propio producto financiero.

Además, los ETPs suelen ofrecer un alto grado de transparencia: se conoce qué materia prima replican, cómo lo hacen y bajo qué condiciones. Por eso, se utilizan habitualmente como una vía práctica para incorporar materias primas a una cartera diversificada.

Si quieres saber más sobre las distintas alternativas de inversión, infórmate sobre las opciones disponibles. 

Expectativas para el mercado de materias primas en 2026

Cuando se habla de qué puede pasar con las materias primas en 2026, conviene partir de una idea sencilla: no hay respuestas claras. Son activos que cotizan en mercados financieros y cuyos precios cambian por muchas razones a la vez, a veces incluso contradictorias.

El contexto económico, las decisiones políticas, los problemas de oferta o un cambio en la demanda pueden alterar el rumbo en poco tiempo. A eso se suman factores estructurales, como la transición energética o la inversión en infraestructuras, que empujan en una dirección, pero no garantizan un camino estable.

Por eso, más que pensar en previsiones cerradas, las materias primas suelen mirarse como una pieza más dentro del conjunto. Pueden ayudar a diversificar en ciertos momentos, pero también tienen fases menos favorables. No hay una fórmula fija ni un comportamiento predecible año tras año.

En un mercado como este, lo razonable no es intentar adivinar precios, sino entender que se mueve por escenarios cambiantes y que la incertidumbre forma parte del juego.