Acuerdo UE-Mercosur: oportunidades y retos para el agro español

12 de marzo de 2026

El Acuerdo de Asociación UE-Mercosur supone un pacto histórico que persigue la creación de un mercado formado por, aproximadamente, 700 millones de habitantes. No hay que olvidar que las negociaciones han durado más de 25 años y que su entrada en vigor podría suponer la liberalización de hasta el 91% de las importaciones y exportaciones, que actualmente se encuentran sujetas a aranceles en muchos casos.

Sin embargo, para el sector agroalimentario español en particular y comunitario en general, este acuerdo no supone una mera reducción arancelaria. De hecho, se trata de un cambio en las reglas del juego de la competitividad global. En el corto plazo, se abre una ventana de expansión marcada por el acceso a cientos de millones de nuevos consumidores. En el medio, la presión competitiva puede hacer que los productores españoles tengan que apostar por la diferenciación, la sostenibilidad y la eficiencia. Es decir, se abre un camino lleno de oportunidades, pero también de desafíos.

¿En qué punto está el Acuerdo UE–Mercosur y qué implica para el sector agroalimentario?

El cierre del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur fue anunciado el 6 de diciembre de 2024, dentro del marco de la Cumbre de Líderes de Mercosur celebrada en Montevideo, Uruguay. Posteriormente, fue firmado el 17 de enero de 2026 por la Comisión Europea. Sin embargo, menos de una semana después, el Parlamento Europeo aprobó solicitar un dictamen al Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Una instancia que no cuestiona el contenido del pacto, sino su validez jurídica.

Por tanto, el Acuerdo entre la UE y Mercosur todavía no ha entrado en vigor. Las reticencias del Parlamento Europeo vienen dadas por las dudas que genera la liberalización del mercado entre los agricultores europeos, que temen no poder competir ante la llegada de productos agroalimentarios más baratos procedentes de América del Sur. 

Oportunidades del acuerdo: sectores que pueden salir reforzados

Aunque ya ha quedado claro que hay sectores que no ven claras las ventajas del acuerdo, lo cierto es que la eliminación de barreras técnicas y de aranceles podría permitir a las empresas españolas competir en condiciones más favorables en mercados en los que, hoy en día, se enfrentan a gravámenes de hasta el 35%. En este sentido, las explotaciones y cooperativas con marca consolidada serán las mejor posicionadas para capitalizar el nuevo flujo comercial. Estos son los ejemplos más claros.

Aceite de Oliva y Vino

Los productores de aceite y vino se ven especialmente lastrados en la actualidad por los aranceles de los países que conforman Mercosur. La liberalización favorecida por este acuerdo permitirá a las almazaras y bodegas vender sus gamas premium entre las clases medias de los países miembros o asociados, con una mayor seguridad jurídica y mediante la simplificación de los procedimientos aduaneros.

Conservas y frutas

El acuerdo también abre la puerta a exportar otros productos con un alto valor añadido. Es el caso, por ejemplo, de la industria de las conservas de pescado, que encontrarán en América del Sur un mercado que espera productos de calidad europea. La seguridad alimentaria y la tradición de la marca España serán clave para el asentamiento de estos artículos más allá de la Eurozona. 

Protección de las denominaciones de origen

Uno de los mayores logros del acuerdo es el reconocimiento y protección de más de 350 indicaciones geográficas y denominaciones de origen protegidas de la Unión Europea. Para el sector agroalimentario español, esta noticia es especialmente buena, ya que blinda términos como “Rioja” o “Jijona” frente a imitaciones locales. Unos sellos de calidad que permitirán defender los precios superiores y los valores de propiedad.

Retos del acuerdo: cómo prepararse para un entorno más competitivo

Toda apertura comercial está sujeta a diversos riesgos. El más importante de ellos es el aumento de la oferta procedente de países con costes de producción bastante inferiores, lo que obligará al sector primario español a reevaluar sus márgenes y procesos.

Ganadería de vacuno y avícola

La entrada en la Unión Europea de carne de vacuno y ave procedente de Sudamérica con cuotas preferenciales supone un desafío directo para la ganadería. Es cierto que los productores españoles cuentan con la ventaja competitiva que suponen los altos estándares de calidad (trazabilidad, bienestar animal, etc.) y sostenibilidad que exige la normativa comunitaria, pero sus productos serán más caros. El reto está en saber comunicar esos valores y en optimizar los costes logísticos para mantener la rentabilidad.

Cereales y producciones extensivas

Las producciones de Mercosur también ejercerán presión sobre los precios de los cereales y otros cultivos extensivos. Ante este escenario, la eficiencia es la única vía para competir. La gestión de costes mediante la digitalización y la planificación estratégica de la siembra, el riego y la cosecha serán indispensables para mantener un sitio preferente en un mercado mucho más global.

Herramientas financieras para un escenario global

El nuevo entorno competitivo no solo se juega en la producción, sino también en la gestión financiera. En un mercado global, contar con herramientas que protejan los márgenes y aporten estabilidad es tan importante como mejorar la eficiencia en la explotación.

Cobertura de tipos de cambio

El euro es una moneda muy estable. Sin embargo, las divisas de las principales potencias sudamericanas, como es el caso del real brasileño o el peso argentino, no. Esta volatilidad puede erosionar el beneficio de una exportación en cuestión de días, por lo que hay que estar preparado. Las soluciones de cobertura, como son los seguros de cambio, permiten a las empresas exportadoras fijar tipos de cambio de antemano, eliminando la incertidumbre y garantizando que el precio pactado en el contrato de venta se traduzca en el resultado previsto.

Financiación internacional y anticipo de exportaciones

Generalmente, la expansión hacia nuevos mercados implica plazos de cobro más amplios y mayores necesidades de capital en circulación. En este sentido, los anticipos de exportaciones y las herramientas de financiación internacional son fundamentales para dotar de liquidez inmediata a la empresa, permitiéndole seguir operando sin esperar a que el comprador liquide la factura y cubriendo posibles impagos.

Leasing y financiación para modernización y eficiencia productiva

Para competir con países con menores costes productivos, el sector agroalimentario español debe apostar por la tecnología. Por ejemplo, mediante el leasing, que permite alquilar equipos a largo plazo con una opción de compra final establecida de antemano y muchas ventajas fiscales. Esta es, sin duda, la mejor opción para adquirir maquinaria de precisión, sistemas de riego eficientes o plataformas de digitalización. Unas inversiones que no solo mejoran la productividad, sino que también reducen la huella ambiental, permiten cumplir con las crecientes exigencias regulatorias de la Unión Europea e incrementan la resiliencia del negocio a largo plazo.