CAEs para empresas: qué son y cómo funcionan

16 de octubre de 2026

Reducir el consumo energético ya no es solo una cuestión de responsabilidad ambiental. Para muchas empresas se ha convertido en una decisión financiera con retorno medible, y en algunos casos, en una fuente de ingresos que no estaba en el plan inicial.

Los Certificados de Ahorro Energético, conocidos como CAE, son un mecanismo que permite acreditar y, en determinadas condiciones, monetizar el ahorro energético generado por una mejora de eficiencia.

El interés de las empresas por este tipo de proyectos ha crecido de forma notable en los últimos años, impulsado tanto por la presión regulatoria como por el encarecimiento de la energía. El sistema CAE añade un elemento adicional: además del ahorro directo en la factura, la actuación puede generar un ingreso por la venta de los certificados, cuyo importe depende de cada proyecto.

¿Qué son los CAEs y cómo funcionan en el ámbito empresarial?

Los Certificados de Ahorro Energético son títulos que acreditan que una actuación concreta ha generado un ahorro energético verificado. Los emite el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, y su existencia responde a una lógica regulatoria: las comercializadoras de gas y electricidad tienen obligación legal de acreditar que contribuyen a reducir el consumo energético en España. Para cumplir esa obligación, pueden comprar CAEs generados por terceros, lo que crea un mercado con demanda real y precios que varían en función de la oferta disponible.

Para una empresa, esto significa que una inversión en eficiencia energética puede tener dos retornos distintos: el ahorro en la factura energética a lo largo del tiempo, y el ingreso potencial que se obtiene por la venta de los certificados generados por esa actuación.

Dentro del sistema CAE conviene distinguir dos tipos de actuaciones:

  1. Fichas estándar: son intervenciones tipificadas por la normativa, con metodologías de cálculo predefinidas: sustitución de luminarias, instalación de bombas de calor, renovación de equipos de climatización. Al estar estandarizadas, el proceso de validación es más ágil y predecible.
  2. Actuaciones singulares: son proyectos específicos que no encajan en ninguna ficha predefinida, habituales en el ámbito industrial, y que requieren una metodología de cálculo propia y una documentación más exhaustiva. Son más complejas de tramitar, pero también pueden generar volúmenes de ahorro significativamente mayores.

El sistema es aplicable en varios sectores: industrial, terciario, transporte, residencial y, en menor medida, el sector agrícola. Cada uno tiene sus particularidades en cuanto a qué actuaciones son elegibles y cómo se calcula el ahorro.

Conviene aclarar que los CAEs no son ayudas ni subvenciones públicas, sino un mecanismo basado en capital privado (la compra de certificados por parte de las comercializadoras). Por este motivo, son compatibles con la mayoría de las ayudas y subvenciones, con la excepción de las procedentes del Fondo Nacional de Eficiencia Energética (FNEE).

Qué actuaciones pueden generar CAEs en una empresa

La generación de CAEs puede estar vinculada a actuaciones muy diferentes, desde intervenciones sencillas hasta proyectos de mayor envergadura.

En el apartado de fichas estándar, las más habituales en entornos empresariales son la sustitución de iluminación por tecnología LED, la renovación de sistemas de climatización por equipos de mayor eficiencia, la instalación de bombas de calor y la mejora del aislamiento térmico en edificios.

Las actuaciones singulares abren el abanico hacia proyectos de mayor impacto, especialmente en la industria. La recuperación de calor residual, la sustitución de compresores industriales o la optimización de procesos productivos son ejemplos donde los retornos pueden ser considerablemente más altos.

Son proyectos que requieren más trabajo de documentación y justificación, aunque el volumen de ahorro que pueden generar suele ser mayor en empresas con consumos energéticos elevados.

En movilidad, la sustitución de vehículos de combustión por vehículos 100% eléctricos o los sistemas de geolocalización y telemetría también pueden generar CAEs.

Qué tener en cuenta al gestionar un proyecto CAE

Que una actuación pueda generar CAEs no significa que el certificado se obtenga automáticamente. Es necesario acreditar que la actuación ha generado un ahorro energético real y cuantificable, además de cumplir con los requisitos y aportar la documentación necesaria para su validación.

En las actuaciones recogidas en fichas estándar, la documentación puede incluir fotografías del estado anterior y posterior, facturas de los equipos instalados e información técnica que permita acreditar el ahorro conseguido. En las actuaciones singulares, la complejidad es mayor, ya que es necesario justificar el ahorro mediante una metodología de cálculo específica y aportar datos de consumo que permitan comparar la situación anterior y posterior a la actuación. En ambos casos, mantener una trazabilidad documental adecuada desde el inicio facilita la validación posterior.

Además, la gestión de un proyecto CAE continúa después de ejecutar la actuación. La validación técnica, la certificación del ahorro y la tramitación administrativa requieren seguir distintos pasos y cumplir determinados requisitos. En este proceso, el Sujeto Delegado actúa como intermediario y puede encargarse de la gestión técnica y administrativa necesaria para tramitar los certificados.

En Banco Santander, junto al Grupo Leyton, Sujeto Delegado con gran experiencia en la gestión de CAEs para empresas, podemos acompañar a las empresas durante todo el proceso sin coste, desde la identificación de los posibles ahorros en las fases iniciales del proyecto hasta la gestión y el cobro de los certificados, así como asesorarlas sobre posibles actuaciones futuras con potencialidades en CAEs.

Cómo influye la financiación en proyectos de eficiencia energética

Uno de los frenos habituales para acometer proyectos de eficiencia energética es el desembolso inicial. Los ahorros energéticos y los ingresos derivados de los CAEs se obtienen después de realizar la inversión, lo que obliga a gestionar adecuadamente los plazos y la tesorería del proyecto.

La financiación es una de las vías que las empresas utilizan para gestionar ese desfase temporal, ya que permite poner en marcha la actuación sin disponer de todo el capital necesario desde el principio, y adaptar la estructura de pagos a los retornos previstos del proyecto.

En este sentido, los CAEs no son solo una fuente de ingresos futura. En determinadas estructuras de financiación, los ingresos previstos por la transmisión de los CAEs pueden tenerse en cuenta al analizar la viabilidad económica del proyecto y su capacidad para hacer frente a la financiación.

En Banco Santander ofrecemos financiación específica para este tipo de proyectos, que puede adaptarse a los plazos y retornos previstos de cada actuación.

En cuanto a los plazos, el tiempo entre la ejecución de la actuación y el cobro efectivo de los CAEs puede variar en función del tipo de proyecto y de la evolución del proceso de validación. En determinadas operaciones, es posible anticipar parte de estos ingresos con un Préstamo Anticipo CAE, lo que puede contribuir a mejorar la liquidez del proyecto y facilitar la recuperación de la inversión.