La biotecnología sintética es un campo de la biotecnología que construye nuevos sistemas biológicos o modifica organismos existentes basándose en conceptos de ramas como la ingeniería, la genética, la informática o la biología molecular.

Su principal diferencia con la biotecnología tradicional es que esta se centra en organismos vivos, mientras que la biotecnología sintética los diseña y construye desde cero o bien reconfigura sistemas biológicos ya existentes para otorgarles nuevas y mejoradas funciones.

Con esta definición, son múltiples las oportunidades de la biotecnología sintética en el sector agroalimentario.

¿En qué consiste la biotecnología agrícola?

La biotecnología agrícola se centra en la manipulación genética para desarrollar cultivos con características específicas que mejoren su rendimiento, resistencia a plagas y enfermedades o su calidad nutricional. Utiliza herramientas biotecnológicas con el objetivo de potenciar el sector de la agricultura.

Algunas de los desafíos a los que busca hacer frente la biotecnología agrícola son:

  • Resistencia a plagas y tolerancia a pesticidas.
  • Rendimiento de los cultivos.
  • Calidad nutricional de las cosechas.
  • Adaptación al cambio climático.
  • Conservación de los recursos.

Aplicaciones de la biotecnología en la agricultura

La biotecnología en la agricultura está íntimamente ligada a la innovación y los avances tecnológicos. Todo ello con el objetivo de mejorar la productividad, la sostenibilidad y el rendimiento de los cultivos.

Biocombustibles

Los biocombustibles son aquellos derivados de materiales biológicos, como plantas, desechos orgánicos o residuos agrícolas. Existen biocombustibles líquidos (biodiesel o bioetanol) y otros gaseosos (biogás o hidrógeno verde).

Estos elementos, también llamados combustibles verdes, tienen la gran ventaja de que contribuyen a avanzar en sostenibilidad y a la reducción de emisiones. En el caso de la agricultura, además de permitir aprovechar los residuos, también permiten mejorar la eficiencia de la propia cadena de producción y de los vehículos utilizados en el proceso.

Cultivos resistentes a plagas

El uso de técnicas de biotecnología contribuye a desarrollar cultivos más resistentes a las plagas modificando su composición genética para aumentar la resistencia a insectos y organismos que transmiten enfermedades. De este modo se reduce la dependencia de pesticidas y elementos químicos al tiempo que se optimiza el rendimiento de los cultivos al no verse afectados por estos problemas.

Algunas de las técnicas más comunes en este sentido son los cultivos genéticamente modificados añadiendo genes específicos al ADN o la edición genética, que permite realizar cambios específicos.

Desarrollo de nuevos cultivos

El uso de la biotecnología permite investigar e innovar en el desarrollo de nuevos cultivos. La adaptación a diferentes climas, la optimización de los recursos naturales o la resistencia a las plagas son factores que se ven favorecidos por el uso de herramientas biotecnológicas y a, su vez, permiten a los agricultores explorar nuevas variedades y adaptarse a las necesidades y demandas del mercado.

Beneficios de la biotecnología agrícola

Todas estas aplicaciones ofrecen una serie de beneficios de la biotecnología agrícola que redundan en una mejor productividad de los cultivos, una mayor sostenibilidad del sector agrario o la resiliencia de la agricultura para sobreponerse a los desafíos del planeta y contribuir a mejorar la calidad de los cultivos contribuyendo así al correcto desarrollo de la sociedad.

Entre estos beneficios se encuentran la resistencia a plagas y enfermedades, la adaptación a las consecuencias del cambio climático, el aumento de la eficiencia o la optimización de los recursos.

Calidad nutricional de la cosecha

La biotecnología agrícola puede resultar determinante en la calidad nutricional de los cultivos. Al influir directamente en la composición genética de las plantas es posible otorgarles unos valores nutricionales concretos.

En este sentido, las prácticas más habituales se centran en aumentar los nutrientes, enriquecer con proteínas, aumentar el contenido en vitaminas, mejorar los ácidos grasos, eliminar los alérgenos o incrementar el contenido en fibra.

La biotecnología se pone de este modo al servicio de la agricultura para paliar deficiencias nutricionales que pueden afectar a individuos o a comunidades enteras, algo muy común en zonas menos desarrolladas del planeta.

Además, al reducirse la dependencia de sustancias químicas también mejora el sabor y la calidad de los productos.

Mayor productividad

Otra de las aplicaciones de la biotecnología en la agricultura pasa por mejorar el rendimiento de los cultivos mediante el uso de herramientas que incrementen la productividad de los cultivos, así como su resistencia a los problemas y su adaptabilidad a las circunstancias.

Esto es fundamental ante grandes desafíos del planeta, como el cambio climático, la superpoblación o la escasez de recursos naturales.

Conservación de los recursos

La modificación genética de los cultivos también contribuye a una mejor conservación de los recursos naturales. De este modo, al cambiar la composición de los alimentos se consigue que necesiten menos agua, nutrientes o pesticidas.

Esto ayuda, no sólo a controlar las plagas o mejorar la calidad del suelo, sino que es determinante para avanzar en sostenibilidad y respeto medioambiental.

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