Qué es la inflación y cómo afecta a tus ahorros

16 de octubre de 2026

La subida de los precios afecta a lo que compras hoy y también al valor de tus ahorros.

Imagina que en 2025 llenabas tu cesta de la compra con 100 euros. Si los precios subieran en 2026 un 5%, hoy necesitarías 105 euros para comprar lo mismo. Sigues teniendo 100 euros, pero te alcanzan para menos. Ese es el efecto de la inflación.

¿Qué es la inflación?

La inflación es la subida general de los precios con el paso del tiempo. Cuando los precios aumentan, cada euro pierde parte de su capacidad de compra. Por eso, si tus ahorros no crecen mientras todo se encarece, con el tiempo podrás comprar menos con ellos.

La evolución de la inflación en España

Entre 2020 y 2024, los precios pasaron por etapas de fuertes subidas y después comenzaron a moderarse.

En 2025 los precios siguieron aumentando, aunque de forma más contenida. Mientras que en 2026 la inflación volvió a repuntar, sobre todo por la subida de los combustibles y otros costes de la energía; también influyeron los alimentos. Estos cambios se trasladan al transporte, la vivienda y otros gastos habituales, por lo que siguen afectando al presupuesto de las familias.

¿Cómo afecta a tus ahorros? Si guardas 10.000 euros durante varios años y no obtienes ningún rendimiento, seguirás viendo 10.000 euros en tu cuenta, pero probablemente podrás comprar menos con ellos.

¿Qué opciones existen?

No hay una única opción para todo el mundo. La elección depende de cuándo vas a necesitar el dinero, de si quieres tenerlo disponible y del riesgo que estes dispuesto a asumir según tus circunstancias personales.

Si buscas...

Algunas opciones

Tener el dinero disponible

Cuentas remuneradas y depósitos

Ahorrar para los próximos años

Fondos de inversión, ETF, Renta Fija y productos garantizados

Pensar a largo plazo

Acciones, fondos indexados y carteras gestionadas

Preparar la jubilación

Planes de pensiones y algunos seguros de ahorro

Conoce mejor las diferentes alternativas

  • Depósitos: guardas el dinero durante un plazo acordado y recibes un interés. Pueden encajar si buscas estabilidad, aunque conviene comparar ese interés con la subida de los precios.
  • Renta fija: incluye productos como bonos y obligaciones, que permiten prestar dinero a empresas o administraciones a cambio de unos intereses.
  • Fondos de inversión: reúnen el dinero de muchas personas para invertirlo en distintos activos. Los gestiona un equipo profesional y hay opciones con diferentes niveles de riesgo. Además, si se cumplen los requisitos fiscales, permiten traspasar la inversión de un fondo a otro sin tributar en ese momento por las ganancias acumuladas.
  • Acciones: al comprar una acción pasas a tener una pequeña parte de una empresa. Su precio puede subir o bajar, por lo que implican riesgo.
  • ETF: funcionan como un fondo, con la ventaja de que se compran y venden en bolsa. Con una sola operación permiten invertir en muchas empresas, países o sectores. A diferencia de los fondos de inversión que pueden acogerse al régimen de traspasos, los ETF no permiten diferir la tributación de las ganancias mediante este mecanismo.
  • Carteras gestionadas: un equipo profesional elige y ajusta las inversiones según unos objetivos y un nivel de riesgo definidos.
  • Fondos indexados: buscan seguir la evolución de un índice, como un grupo amplio de empresas. Suelen utilizarse con una visión de largo plazo.
  • Planes de pensiones: están pensados para ahorrar para la jubilación y, por tanto, para mantener el dinero durante muchos años.
  • Los productos garantizados o PFEs (Productos Financieros Estructurados): son soluciones de inversión que garantizan la recuperación del capital invertido al vencimiento y que ofrecen una rentabilidad que depende de la evolución de determinados índices, acciones o referencias de mercado.
  • Seguros de ahorro: permiten ahorrar poco a poco pensando en objetivos futuros, como la jubilación o proyectos a largo plazo. Además del ahorro, incorporan las coberturas propias de un seguro.

Antes de decidir

Pregúntate para qué estás ahorrando, cuándo necesitarás el dinero y cómo te sentirías si su valor bajara durante un tiempo. Después, revisa cómo funciona cada producto, sus costes y sus riesgos. No todas las opciones sirven para todas las personas: quien necesita el dinero dentro de unos meses no tiene las mismas necesidades que quien ahorra para su jubilación.

En resumen

Ahorrar es un buen comienzo, pero también importa lo que haces con ese dinero. Conocer alternativas como depósitos, fondos, ETF, fondos indexados, acciones, carteras gestionadas o planes de pensiones puede ayudarte a tomar decisiones con más información. La clave está en elegir con calma y pensando en tus objetivos, tu plazo y el riesgo que puedes asumir.