Según datos de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), el regadío en España supone el 22% del total de la superficie agraria cultivable, emplea un 70% del total de los recursos hídricos y supone un 40% del total de los alimentos consumidos procedentes del sector. Unas cifras que, desde luego, dejan muy clara la importancia de llevar a cabo una gestión del agua sostenible y eficiente.

A esto hay que sumar también que España es un país especialmente susceptible de sufrir sequías. De hecho, actualmente está sufriendo una de las más largas e intensas de los últimos años, lo que se aprecia en la ausencia de precipitaciones durante los meses teóricamente más lluviosos del año.

Este es el motivo por el que realizar una gestión inteligente del agua en los cultivos de regadío cada vez tiene una relevancia mayor. Pero, ¿qué significa este concepto? ¿Qué ventajas ofrece y qué tecnologías son necesarias para aplicarlo? Aquí se va a analizar en profundidad.

¿En qué consiste la gestión inteligente del agua?

La gestión inteligente del agua es un modo de utilizar los recursos hídricos disponibles en el campo español. En concreto, se basa en el uso de las nuevas tecnologías con el propósito de recopilar, analizar y compartir los datos del terreno de cultivo y de las redes y equipos utilizados para regarlo.

Su objetivo fundamental es hacer una utilización lo más eficiente posible del agua disponible. Es decir, emplear para el riego exclusivamente la cantidad de agua que el terreno necesita para que los cultivos plantados en él crezcan y den frutos. Ni una gota más ni una gota menos.

Importancia de la gestión del agua en la agricultura

El agua es el recurso más importante para los agricultores, ya que sin ella sería imposible cultivar nada. Además, ha de tratarse de un agua de calidad. ¿El motivo? Si está contaminada, puede dar lugar a problemas de índole alimentaria e, incluso, favorecer las plagas y la aparición de enfermedades.

Sin embargo, como todos saben, el agua es un recurso finito. Aproximadamente, solo el 2,5% del total de agua que posee el planeta es dulce. Y de esa cifra solo la mitad resulta accesible, puesto que el resto se encuentra almacenada en forma de hielo en los polos o en depósitos subterráneos a los que es imposible acceder con la tecnología actual.

Por tanto, hacer una gestión eficiente del agua en el sector agrícola se antoja fundamental. Especialmente, si tenemos en cuenta que, como dijimos antes, el regadío es responsable del mayor gasto de agua dentro del sector.

Desafíos actuales en el consumo de agua

Eso sí, para poder hacer frente a la gestión del agua de un modo eficiente, primero hay que superar una serie de retos. Estos son los más importantes:

  • Inversión: es lo más importante de todo. Los equipos de gestión inteligente tienen un precio elevado y, además, suponen una transformación integral de los cultivos. La inversión ha de hacerse tanto desde un plano privado como público, lo que según los expertos es uno de los grandes problemas. Especialmente, desde la crisis económica de 2008.
  • Digitalización: hay que dejar atrás las fórmulas convencionales de gestión del agua y apostar por las habilitadas por las nuevas tecnologías. En este sentido, la formación de nuevos expertos resulta fundamental, sobre todo, para sustituir a aquellos que se jubilan. Hay que tratar de convencer a los más jóvenes para que se involucren en este sector, ya que los datos muestran que no es especialmente atractivo para los estudiantes y recién licenciados de carreras técnicas.
  • Transición energética: desde hace ya mucho tiempo, el campo español ha estado sujeto al binomio agua-energía. Hay que realizar una apuesta firme por la obtención de electricidad de fuentes ajenas al agua como, por ejemplo, la eólica y la solar, lo que acabará traduciéndose en una mayor disponibilidad.
  • Reutilización: las actuales estaciones de tratamiento de aguas residuales han de ser capaces de proveer al sector agrario de agua válida para el cultivo. En este sentido, la aplicación de los valores de la economía circular tendrá una importancia capital.

El papel de la tecnología en la gestión del riego

Solo es posible hacer una gestión inteligente del agua de riego aprovechando las ventajas brindadas por las nuevas tecnologías. Principalmente, para reducir el uso de energía, encontrar fugas y predecir las fallas en los equipos y para cumplir con las regulaciones existentes. En resumen, para lograr que cada gota de agua sea aprovechada por el cultivo y no se desperdicie nada.

Pero, ¿a qué tecnologías se está haciendo referencia? En concreto, puede hablarse de:

  • Drones: tienen la función de sobrevolar el terreno de cultivo y proporcionar una perspectiva aérea de él. Facilitan mucho la evaluación del estado del campo y la toma de decisiones de riego con base en los datos recopilados.
  • Estaciones climáticas: el análisis de la situación climatológica de cada momento sirve para calcular las necesidades de la plantación desde un punto de vista teórico.
  • Sensores: principalmente, de temperatura y de humedad del suelo, ya que resultan muy útiles para averiguar las necesidades de riego.
  • Caudalímetros: con ellos es posible medir la cantidad de agua de lluvia que ha llegado al cultivo y ajustar el riego a esta circunstancia.

Sin embargo, para considerar que realmente estamos ante un sistema de gestión inteligente del agua de riego, es necesario contar con un software que se ocupe de analizar los datos recogidos por todos los dispositivos anteriores. De hecho, una vez configurado de forma adecuada, es capaz de tomar decisiones por sí mismo a partir de información objetiva, lo que reduce notablemente el riesgo de error. A este respecto, reducir la intervención humana es de vital importancia.

Además, esta información ha de ser accesible desde cualquier parte, por lo que se recomienda vincular los dispositivos y el software a un sistema de almacenamiento en la nube. Gracias a él, será posible consultar los datos y corregir posibles fallos incluso a cientos de kilómetros de distancia.

Ventajas del riego inteligente

A estas alturas, las ventajas a nivel general de la gestión inteligente del agua han quedado bastante claras. Sin embargo, es posible ir un paso más allá y hablar de ellas desde una perspectiva más técnica y enfocada a los agricultores.

Gestión centralizada

Todas las herramientas citadas anteriormente brindan la posibilidad al gestor del terreno de regadío de visualizar y monitorizar la información en tiempo real. Esto implica, además, que pueda actuar de forma inmediata si es necesario, ya que conforman un conjunto de infraestructuras centralizadas e integrales.

Así, obtenemos, en primer lugar, operaciones mucho más eficientes y una considerable reducción de los costes. Pero también un mayor grado de satisfacción de todos los participantes en la cadena y, por supuesto, en el usuario final.

Optimización del consumo

El uso de las tecnologías comentadas favorece la puesta en práctica de un riego de precisión a nivel agrícola. Con base en los datos recopilados, el software de gestión puede indicar al gestor dónde hace falta el agua, así como en qué cantidad, en qué momento y en qué modo se debe aplicar.

Como es obvio, la eficiencia en el uso del agua crece notablemente, lo que también implica una mayor sostenibilidad a nivel medioambiental y más productividad. También se optimiza el rendimiento de los equipos de trabajo y se reduce la demanda de mano de obra humana.

Monitorización

Conocer los datos en tiempo real no solo sirve para optimizar el riego del cultivo. Además, es la mejor manera de conocer cualquier posible problema en la instalación. Sería el caso, por ejemplo, de una fuga de agua.

En este sentido, es posible configurar el software de gestión de recursos hídricos de regadío para que envíe alertas y notificaciones al gestor. Así podrá actuar de la forma más rápida posible para evitar la pérdida de grandes cantidades de agua.

Por su parte, la sensorización de la red hidráulica brinda un gran control sobre las métricas de presión y caudal de la instalación. Esto reduce el volumen de agua usada, pero no registrada y preserva los recursos hídricos de la región.

Reducción de los ciclos comerciales y administrativos

Los sistemas de gestión inteligente del agua realizan las lecturas de consumo de cada contador de la parcela de forma inmediata. Además, se trata de una información que se puede exportar a todo tipo de formatos que, posteriormente, faciliten el cálculo de precios y la facturación a los clientes. También se agilizan los procesos administrativos, el pago de impuestos y cualquier otro trámite burocrático necesario.

Medioambiente

La reducción del consumo de recursos hídricos al regar el terreno de cultivo tiene un fuerte impacto positivo sobre el medioambiente. Pero no solo por esta razón, sino también porque reduce la huella de carbono de la plantación.

Como es obvio, el sistema de riego requiere del uso de bombas de presión y otros aparatos electrónicos que consumen energía. Al favorecer una técnica de precisión, el volumen de electricidad consumida se reduce notablemente, lo que afecta al bolsillo del agricultor y ayuda a conseguir productos más ecológicos y sostenibles.

En definitiva, la gestión inteligente del agua en los regadíos está cobrando una importancia capital para los agricultores. Por un lado, porque ayuda a cuidar los recursos hídricos locales, que se encuentran en un momento especialmente delicado. Por otro, porque se trata de un modelo que optimiza la producción, ahorra costes y facilita el trabajo. Sin duda, una apuesta segura.

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