A lo largo de los últimos años hemos asistido a la irrupción en el mercado de tecnologías muy novedosas. Sería el caso, por ejemplo, del big data o la inteligencia artificial, la cual promete marcar un antes y un después en nuestra vida cotidiana.

Evidentemente, todas estas innovaciones técnicas han tenido un gran impacto en muchos sectores. Uno de los ejemplos más evidentes es el agrícola. Tanto es así que, hoy en día, ya podemos hablar de un modelo de agricultura 4.0.

Pero ¿qué es exactamente la agricultura 4.0 y qué peso tiene en el campo español? ¿En qué tecnologías se sustenta? A estas cuestiones y a algunas otras vamos a darles respuesta a continuación.

¿Qué es la agricultura 4.0?

Para entender qué es la agricultura 4.0, primero hay que entender cuáles son las generaciones anteriores. Conviene destacar que todas ellas aparecen en las clasificaciones de Budzynski y Pham y Stack, que datan de los años 2012 y 2018:

  • Agricultura 1.0: es la tradicional, es decir, aquella que requería un mayor volumen de mano de obra y que se basaba en la aplicación de técnicas convencionales. También se conoce como agricultura de subsistencia, ya que era la puesta en práctica por nuestros antepasados con el propósito de obtener alimentos para ellos mismos y sus familias o para conseguir unos ingresos mínimos con los que sobrevivir.
  • Agricultura 2.0: los expertos aseguran que se desarrolla entre las décadas de 1940 y el año 2000. Se caracteriza por el uso de pesticidas, fertilizantes, maquinaria especializada y semillas modificadas genéticamente con el propósito de elevar el rendimiento de los cultivos. Redujo notablemente la mano de obra necesaria, pero tuvo un impacto medioambiental nocivo. La razón es que, en muchos casos, se utilizaron masivamente productos contaminantes sin saber a ciencia cierta que lo eran.
  • Agricultura 3.0: da comienzo con la entrada del nuevo milenio y abarca hasta mediados o finales de la década de 2010. A través de ella empieza a desarrollarse la agricultura de precisión mediante el uso de sistemas GPS y el estudio de los nutrientes que necesita cada planta. Todo ello, con el objetivo de reducir costes y evitar la sobreexplotación del suelo. Y es que esta es la época en la que se empieza a tomar conciencia de los daños medioambientales generados anteriormente.

A partir de ese momento podemos empezar a hablar de agricultura 4.0 en España. Viene marcada, principalmente, por el uso de sistemas inteligentes sobre los modelos de precisión. Sería el caso, por ejemplo, de drones, sensores, robots o aplicaciones móviles, aunque de todo ello hablaremos en profundidad un poco más adelante.

El uso de todos estos elementos reduce al mínimo la intervención humana, especialmente, en la toma de decisiones, la cual se realiza con base en los datos objetivos obtenidos por los sistemas informáticos. Además, permite agilizar y hacer más eficiente el desarrollo de cualquier actividad agrícola.

La denominación de agricultura 4.0 hace referencia a la ya denominada como 4ª Revolución Industrial, la cual ya ha empezado según muchos expertos. Sin embargo, todavía habrá que esperar para que aparezca identificada como tal en los libros de historia.

Importancia de la agricultura 4.0

Hoy en día, la agricultura 4.0 es un modelo capital en el desarrollo del sector primario. ¿Los motivos? Vamos a verlos:

  • Permite tener un mayor control sobre los costes de producción: en todas las etapas del cultivo. Desde la siembra a la cosecha. Reducir los gastos es la mejor manera de potenciar el rendimiento del terreno.
  • Facilita la planificación: los datos obtenidos y analizados permiten programar cada etapa y es de gran utilidad en la toma de decisiones.
  • Reduce la generación de desperdicios: especialmente, de los hídricos. No olvidemos que España atraviesa un grave período de sequía que está afectando gravemente a la agricultura. Este conjunto de técnicas es capaz de optimizar el uso del agua y, además, prevenir o detectar de forma precoz la aparición de enfermedades y plagas.
  • Mejora la trazabilidad: la agricultura 4.0 también permite controlar todas las etapas de la cadena de producción y suministro con el propósito de garantizar la mayor cota de calidad posible.

Tecnologías de la agricultura 4.0

Para recopilar, gestionar e interpretar los datos del cultivo es indispensable contar con una serie de tecnologías. Todas ellas, en mayor o menor medida según el caso particular, son indispensables para que podamos hablar de agricultura 4.0.

Drones

Los drones son pequeños vehículos aéreos no pilotados cuya función en la agricultura 4.0 es la de supervisar y monitorizar los cultivos en tiempo real. Para ello, están equipados con cámaras que se transmiten en directo a un reproductor. Incluso son capaces de cartografiar el terreno.

Sensores

Los sensores tienen la finalidad de detectar y medir determinados parámetros como, por ejemplo, el nivel de humedad del suelo o la presencia de un determinado nutriente. Esa información recopilada la envían a un programa informático que toma las decisiones adecuadas en cada momento.

Por ejemplo, imaginemos que un sensor de humedad registra que el suelo está demasiado seco. Dicho programa informático activará el sistema de riego sin que el agricultor tenga que hacer nada.

Robótica

Aquí hablamos, por ejemplo, de los tractores autónomos, es decir, que no necesitan un operario que los guíe. Pueden encargarse de realizar la cosecha, de distribuir las semillas o de eliminar las malas hierbas, entre otras muchas cosas.

Internet de las cosas (IoT)

Los dispositivos citados anteriormente pueden permanecer conectados a Internet de forma permanente y, además, comunicarse entre sí con el objetivo de intercambiar información. De esta forma, se consigue crear un entorno armonizado en el que todos los aparatos funcionan en conjunto y persiguiendo el mismo objetivo, que es incrementar la rentabilidad del cultivo.

Esta información hace referencia a todos los aspectos clave para el éxito de una plantación agrícola. Hablamos, por ejemplo, del índice de absorción de agua de las raíces de los cultivos, de la salinidad y la presencia de nitratos o del volumen de luz que llega, así como de la temperatura y la cantidad de dióxido de carbono presente en el ambiente.

El Internet of Things o Internet de las cosas permite que los sensores, robots, drones, satélites y cualquier otro dispositivo de utilidad estén permanentemente vinculados entre ellos y, a la vez, recopilen datos accesibles desde cualquier parte..

La conectividad 5G

Todos estamos acostumbrados a oír hablar de ella, pero seguramente no sabemos todo su potencial. Y es que el 5G no es solo una tecnología que nos permite navegar a mayor velocidad con nuestros dispositivos móviles o que brinde la posibilidad de descargar grandes archivos en pocos segundos. También es clave para que el Internet de las cosas sea posible.

El 5G ofrece conexiones a internet de gran calidad a altas velocidades y con períodos de latencia imperceptibles. Esto hace posible que la recogida, la transferencia y el análisis de los datos pueda hacerse en tiempo real, lo que se traduce en una actividad agrícola más efectiva, segura y rentable.

Sin embargo, el 5G es también uno de los mayores desafíos para el sector agrícola, puesto que su nivel de implantación en el mundo rural es muy inferior al de las grandes ciudades. Todavía hace falta mucha inversión a este respecto, aunque se está avanzando en el buen camino.

Machine learning e inteligencia artificial

El machine learning, que podría traducirse literalmente como ‘aprendizaje de máquinas’, pero cuya definición se ajusta más a ‘aprendizaje automático’, es una subrama de las ciencias de la computación y de la inteligencia artificial. En concreto, se trata de una tecnología que permite a los programas informáticos y máquinas aprender determinados aspectos.

Sin duda, se trata del software de agricultura 4.0 más avanzado. Más allá de la base de datos que posee, pueden aprender de las acciones llevadas a cabo por el gestor y repetirlas en el futuro si detecta que se dan las condiciones adecuadas. Es decir, se trata de una especie de agricultor digital con un conocimiento y capacidad de decisión similar al de un humano.

Blockchain

El blockchain o ‘cadena de bloques’ es una tecnología que se hizo popular gracias al sector de las criptomonedas. Sin embargo, también es de gran utilidad en la agricultura 4.0, sobre todo, a la hora de salvaguardar la integridad y confidencialidad de los datos recopilados. ¿El motivo? Garantiza el anonimato de las acciones y es prácticamente infranqueable para los hackers.

Sin embargo, esta no es la única razón. El blockchain también facilita y mejora la trazabilidad de toda la cadena de suministro, ya que toda la información se almacena en un registro que no se puede modificar. Algo que se traduce en mayor transparencia para el consumidor en lo que respecta al origen, la calidad y la fecha de producción del producto.

Por su lado, el blockchain también resulta muy útil a la hora de garantizar la seguridad alimentaria del producto agrícola. Esto se debe, fundamentalmente, a que permite localizar de forma inmediata cualquier sustancia contaminante. Además, agiliza el envío de alertas sanitarias en caso de ser necesarias.

La nube

Esta tecnología brinda la posibilidad de almacenar los datos en servidores externos y remotos a los cuales es posible acceder en todo momento mientras se tenga conexión a Internet. Es más, facilita el trabajo colaborativo de agricultores que se encuentran en lugares muy distantes.

Esperamos haberte ayudado a entender qué es la agricultura 4.0 y cómo funciona en España. Como habrás podido comprobar, se trata del modelo de precisión que más deja la toma de decisiones en manos de la tecnología con el propósito de reducir los márgenes de error propios de la interacción humana y de optimizar el rendimiento y la sostenibilidad de los cultivos.

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