Santander

15/11/2017

Todos los trámites para el cese de actividad de una empresa

Todos los trámites para el cese de actividad de una empresa

Qué pasa cuando el ciclo de vida empresarial llega a su término. El empresario tiene dos opciones: o el cese de actividad, que permita conservar la entidad suspendiendo su actividad, o la extinción, caso que implica su disolución definitiva. En ambos casos el empresario se va a ver envuelto en una sucesión de trámites administrativos solo comparables al día en que decidió abrir su empresa. Resumimos todos los pasos a dar centrándonos en el primero de los supuestos, el cese de actividad.


Administración pyme


Por este procedimiento, el empresario decide suspender la actividad temporalmente, pero la sociedad seguirá existiendo, tan solo pasa a una situación de inactividad. Su principal ventaja es que la sociedad puede retomar su negocio en cualquier momento sin tener que repetir todos los trámites que conlleva la constitución de empresa, pero durante el tiempo en que permanezca perdida deberá cumplir con una serie de obligaciones, ya que mantiene su personalidad jurídica. Estas son:

  • Seguir elaborando su contabilidad de acuerdo al Código de Comercio y Plan General Contable, lo que incluye continuar legalizando los libros y depositando sus cuentas anuales en el Registro Mercantil.
  • Cumplir con el Impuesto de Sociedades y las declaraciones periódicas de retención que siga teniendo la empresa. Del mismo modo, presentar el IVA de aquellas facturas que le correspondan, etc.
  • Por el contrario está incapacitada para emitir facturas, y por supuesto, para ofrecer cualquier tipo de producto o servicio.

Ocho trámites de obligado cumplimiento
Repasamos a continuación los diferentes procedimientos que el empresario pyme va a tener que tramitar para concluir un cese voluntario de empresa, para lo que nos valemos de la guía Cese y extinción de la sociedad, del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Pero antes de iniciar el proceso, el empresario debe saber que, como paso previo, debe cumplir con todas las obligaciones habituales derivadas del ejercicio ordinario de la actividad de la empresa hasta la información de su cese.

1. Solicitud de baja en la Seguridad Social. La actuación se inicia con la extinción de los contratos de trabajo, un trámite obligatorio condicionado en su plazo por los convenios colectivos a los que está sujeto la empresa y la legislación vigente. Deberá contactar con la Inspección de Trabajo y Seguridad Social y el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). Los trámites son más exigentes cuando la empresa cuenta con seis trabajadores o más, ya que se debe tramitar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). Situación que no curre hasta los cinco trabajadores, caso en que la Administración permite la extinción de contrato por despido individual.

2. Baja de los trabajadores contratados. Tras la extinción, se debe comunicar la baja en el régimen de cotización que corresponda a cada trabajador contratado. Se cuenta con un plazo de tres días naturales siguientes a aquel en que se ha informado del cese de actividad. En este caso, las gestiones se realizan ante la Tesorería General de la Seguridad Social.

3. Baja de la cuenta de cotización. Para la comunicación del cese de actividad se debe contar con los partes de baja de los trabajadores. Este requerimiento cuenta también con un plazo de tres días, y al realizarse en la Tesorería General de la Seguridad Social se puede realizar en paralelo.

4. Comunicación del cierre del centro de trabajo. Implica un doble trámite. La primera comunicación es a la Seguridad Social, y se llevará a cabo ante la Dirección Provincial del Ministerio de Empleo y Seguridad Social en los tres días siguientes al cese. En segundo lugar, la legislación actual impone la comunicación de cierre de centro de trabajo a la unidad correspondiente de cada comunidad autónoma (en el caso de Ceuta y Melilla ante el Área de Trabajo e Inmigración). Para ese último trámite no hay establecido ningún plazo máximo.

5. Baja del Censo de Empresarios y Profesionales. Para lo que hay que dirigirse a la delegación de la Agencia Tributaria (AEAT) en un plazo de un mes desde el cese de actividad. Hay que recordar que las cuentas anuales y el impuesto de sociedades se debe seguir presentando hasta la total extinción de la sociedad.

6. Baja en el Impuesto de Actividades Económicas. También en la Agencia Tributaria y en el mismo plazo de un mes.

7. Baja del Régimen Especial de Autónomos (RETA). Este trámite queda condicionado a la actividad laboral de los socios o administradores, que pueden seguir dados de alta como autónomos si realizan otras actividades profesionales. En el caso de que no sea así, cuentas con seis días naturales para notificarlo en la Tesorería General de la Seguridad Social.

8. Comunicación de cese en otros organismos oficiales y/o registros. Según el tipo de actividad en que la empresa haya operado, puede estar dada de alta en otros registros oficiales, como sucede con las empresas de seguridad, juego, hostelería, agencias de viaje, salud, etc. En este supuesto deben dirigirse al organismo específico para informarse y cumplir con el procedimiento. Además las empresas deben comunicar su nueva situación a otros organismos como la Agencia de Protección de Datos y sus ayuntamientos.

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