Santander

15/02/2016

El pensamiento positivo te acerca al éxito

El pensamiento positivo te acerca al éxito

La resolución del reto tiene mucho que ver con el modo con el que se afronta. Si en la venta nos acercamos a un potencial cliente con el convencimiento de que "no le van a interesar mis servicios", es muy probable que nuestra actitud no sea lo suficientemente convincente. Del mismo modo, el miedo a hablar en público nos convierte en invisibles en el trascurso de una reunión de trabajo, o nuestra supuesta incapacidad para aprender idiomas nos impide progresar con nuestro nivel de inglés.


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El diálogo interior que todos mantenemos es uno de los campos de acción de los expertos en PNL (Programación Neuro Lingüística). Richard Bandler y John Grinder sentaron en California las bases de estas técnicas durante los años setenta con el objetivo de que aprender a hablar en positivo nos convierta en más eficaces y felices.

No se trata de una cuestión baladí, ya que la neuropsicología ha demostrado que existen conexiones entre los procesos del pensamiento y del lenguaje que generan patrones de comportamiento desde la infancia, unos patrones que actúan a modo de programación, predisponiéndonos a un fracaso anunciado.

Los pensamientos limitantes
Pero todos estamos a tiempo de cambiar esa especie de autopredicción negativa y para conseguirlo debemos empezar por controlar los pensamientos limitantes. Son esas ideas preconcebidas e interiorizadas que se construyen en las primeras fases de aprendizaje ante del pleno desarrollo de la mente racional. De este modo, el padre que acusa de miedoso al niño que se sube por primera vez a una bicicleta no solo le está limitando su capacidad de aprendizaje en ese momento si no que le está predisponiendo al fracaso cada vez que asuma un reto, ya sea para enfrentarse al próximo examen, a la futura entrevista de trabajo o la negociación de un contrato con el cliente.

Esas experiencias son las que van conformando los pensamientos limitantes que condicionan el esfuerzo y la preparación con los que nos vamos a enfrentar a cualquiera de las muchas pruebas que jalonan nuestras vidas: "Para qué me voy a presentar a ese concurso público si siempre se lo dan a los mismos". El problema real es que este diálogo interior nos está llevando al terreno de los problemas y no a la búsqueda de las soluciones.

Las creencias potenciadoras
Y si nuestro cerebro crea sensaciones y modos de comportamiento en función de esos pensamientos limitantes, lo primero que debemos a hacer es defendernos cuando nos atacan y conseguir desactivarlos a través de ideas potenciadoras.

Todo parte de tomar consciencia del problema. Los pensamientos limitantes son recurrentes, por ello debemos observarlos para conocer los que más nos influyen. Identificados, debemos imaginar cómo cambiaría nuestra vida si no nos atenazaran cada vez que afrontamos un tipo de situación, una fórmula para la automotivación.

El segundo paso se centra en desactivarlos. Seguramente en más de una ocasión hemos vencido esa autopredicción negativa y finalmente el reto fue solventado de forma positiva. Debemos recuperar ese momento y pensar qué factores permitieron sortear el obstáculo. A veces son muy sencillos (quizá dejamos de escuchar los reproches de nuestro padre para concentrarnos en el pedaleo de la bicicleta o, simplemente, nos fuimos al gimnasio en el momento en que empezaban a minar nuestra autoestima) sin embargo, en otras ocasiones responden a procesos más complejos, por lo que puede ser útil recurrir a un coach. Identificar estos factores va a permitir neutralizarlos momentáneamente, pero hay que seguir trabajando para desplazarlos de forma definitiva.

Para lograrlo, los profesionales de PNL recomiendan asociar esos pensamientos a situaciones negativas que nos impacten. De este modo cada vez que monopolicen nuestro diálogo interior debemos contrarrestar esa imagen altamente negativa, incluso cercana al dolor. Nuestro cerebro se defenderá buscando refugio en la idea potenciadora antes identificada, convirtiéndose en parte de la solución. Un objetivo que solo se consigue desde el entrenamiento y la práctica, pero finalmente se logrará que el pensamiento limitador no condicione nuestra actuación.

La rutina ayuda
Acabar con los pensamientos limitantes es posible en cualquier fase de nuestra vida. En muchas ocasiones simplemente consiste en identificar el problema y tener cierta disciplina para modificar determinados comportamientos. Entre ellos se debe tener en cuenta: 

  • Hablar en positivo: es el modo más efectivo de combatirlos. Debemos limitar el uso de palabras como 'no', 'pero', 'nunca', 'nadie', 'imposible', 'mañana', 'la próxima semana', 'es imposible o 'tengo que'. Se trata de aprender a utilizar un lenguaje más positivo que ayude a nuestra mente a la consecución del logro: "Lo vamos a hacer".
  • Abandone la queja: genera una insatisfacción permanente y le convierte en una persona irritable. Para ayudarle a ver el lado positivo puede probar a poner por escrito las ventajas que identifica en la posición de partida desde la que afronta cualquier reto, siempre las hay.
  • Forme parte de la solución: en los equipos de trabajo siempre hay una parte de personas que se alinean con el fatalismo y otras dispuestas a hacer un esfuerzo que desbloquee el problema, apueste por juntarse a los posibilistas.
  • Entrene su mente: cultivar un pensamiento positivo también tiene mucho de entrenamiento. Lea artículos y libros que le ayuden a entender el problema y a encontrar soluciones, camine y haga ejercicio, dé las gracias a menudo, reconozca los éxitos de los demás y los suyos propios, por ejemplo, celebrando el mejor momento del día antes de conciliar el sueño.
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